TE ABRAZO FUERTE, AMIGA
O de cómo no hace falta decir más*
Sobrepensamos, sobreactuamos y, al final,
no hacemos nada de puro cansaos que estamos.
Que los seres humanos llegamos a este mundo sin libro de instrucciones es algo requetesabido y acusado por As y por Bs. Tengamos hijos o no.
Este artículo no va de los hijos, te adelanto. Aunque también.
Porque es mentira podrida que sólo sea necesario hacer el esfuerzo de entender a B aquellos que hemos sido madres/padres. También necesitamos entender a B cuando somos pareja, hermanos, vecinos, socios, amigos… en fin, que ojalá pudiéramos entender a B siempre. Y, mejor aún, ojalá pudiéramos sentir que B siempre nos entiende, ¿verdad?
Pero llegamos a este mundo sin manual, a la buena de dios, como pollos sin cabeza. Y así se las apañe el prójimo - esté en el sustrato relacional que sea - para entender al menda, a la menda, a le monde o la monda lironda.
Si no sabemos ni qué queremos nosotros mismos, cómo vamos a hacernos idea de qué quieren los demás. Somos analfabetos sociales. Y no pasa nada, es normal. Tenlo en cuenta en todas las variables posibles: si B no tiene ni pajolera idea de qué quiere/necesita, a cuento de qué te lo vas a saber tú.
Lo que pasa es que, a pesar de lo analfabetos que somos, nos creemos muy listos.
Cuñadismo nacional se llama.
Qué más da que mi vida sea un caos total y no tenga ni idea de qué quiero/necesito, que me sobra tiempo para suponer qué le hace falta al otro. Sin preguntar. Que da igual, eh, que el otro sepa expresar, adivinar o reconocer lo que le hace falta. Ya estamos nosotros, los cuñaos, pensando y decidiendo por B.
¿Y qué es lo que pasa la mayoría de las veces? Que la cagamos. Obvio. No hay peor cosa que la afición de los españoles a pasarnos de listos todo el tiempo.
Y peor se pone la cosa aún desde que los gurús modernos sin sentido se han puesto tan de moda y el tema de la autoayuda de palo se está yendo de madre nivel los precios del alquiler. Porque gurús buenos y coherentes ha habido y los hay, te lo prometo. Y podemos aprender de ellos, aunque no estén de moda ni salgan en tik tok haciendo el moñas. Pero reconozcamos, antes de acabar aún más tarados de lo que estamos, que en esta era moderna del pensamiento positivo sin base, ni fundamento, práctica o veracidad, nos agarramos a un clavo ardiendo y nos dejamos comer la olla por los Puigs, los Robbins y alguno que otro más de esos que hacen aguas por todas partes. Y repetimos como loros las frases que salen en las servilletas de papel. Y esto, amigos, es como apagar un fuego con gasolina: NO puede acabar bien.
Esto lo he visto desde bambalinas porque, aunque no lo use, tengo - y a mucha honra - un master en desarrollo personal y un título de coach. Y de lo que pulula por las rrss y hasta la tv, tras la estela de los estapé, los reels de instagram, y el famoso güanderful, no puedo creerme ni la mitad. Porque, desde bambalinas, a quien más y a quien menos, se les acaba viendo el plumero. Y eso queda muy feo. Muy feo.
Pero volvamos al tema que nos ocupa hoy.
Pongámonos ante una situación grave, difícil, extrema, retadora, especial… divorcio, enfermedad, mutilación, ceguera repentina, cagalera persistente, se te va el wifi, tu pareja se vuelve a casar, derrumbamiento social, pérdida de un animal - humanos incluidos -… yo qué sé, hay millones de putadas entre las que elegir. Escoge una.
¿La tienes? pues, como diría Jack el destripador, vamos por partes:
- Es duro de cojones, pero es necesario asumir y aceptar lo que nos está pasando para poder gestionarlo. No va a ser fácil, pero conviene intentarlo hasta conseguirlo. Insisto, fácil no es. FÁCIL NO ES ¿Vale?
- Existe un proceso que se llama “duelo” y hay que pasarlo si queremos avanzar y dejar de hacernos las víctimas. Hoy lo sé. A día de hoy he perdido muchas cosas y he pasado - y estoy pasando - varios duelos. Y, mecagüenlaputanacion, ojalá lo hubiera sabido antes. Que, cuando murió mi padre, yo tenía 16 años y no tenía ni idea de nada de esto.
- El duelo no nos lo puede hacer nadie, tenemos que hacerlo nosotros mismos. Y jode. Sí. Mucho. Pero hay que hacerlo, te pongas como te pongas.
- Los gurús modernos sin fundamento, en estos casos, molestan más que ayudan. Cuando estás en la mierda, te vienen con frases vacías y tonos hoscos que te hacen sentir, además de lo hecho polvo que estás, inútil y miserable. Si te sirve de algo, es normal que quieras responderles tuputamadre. No te sientas mal por ello.
- Hay una cosa que es genial y se llama PEDIR AYUDA. Y, lo siento, la excusa de que es caro y tal, hoy ya casi no te sirve porque la sanidad pública está haciendo mucho por ello y tiende muy buenas manos a este respecto. Y, a este respecto, no estaría de más confiar en los profesionales, que saben más que tú.
- Todo esto duele que no veas. Duele, jode, escuece, pincha y corta. A ver de dónde te sacas tú que no tiene que doler. 🤷🏼♀️
Y ya no enumero más porque cada caso, cada persona y cada proceso es un mundo, y pretender saber qué le va funcionar al otro, es un atrevimiento, a no ser que seas un buen terapeuta. Ojocuidao con el cuñao que vive en nuestro interior. A veces, es mejor callarnos la boca que decir palabras y frases manidas que ni siquiera salen de nuestro corazón.
Y después de este rodeo tan majo, aquí es donde quería llegar yo.
Arrojamos mucha mierda sobre los otros. Sobre nosotros mismos también, sí. Pero sobre los otros, no te quiero ni contar. Y es que los otros, que a lo mejor no son tan cuñaos ni tan hipócritas como nosotros mismos, les pasa una cosa: no saben qué hacer ni qué decir ante tu dolor. Y asumen que, para no pecar de cuñaos, quizá es mejor hacerse a un lado. Esperar y velar por ti en silencio. No cagarla. No hablar por hablar.
Pero entonces, A, que es muy suyo y está muy cabreado con el mundo y con la vida, llega a una conclusión:
B no me quiere, me ha traicionado y abandonado, B es un/a c#/*0%”!!
Porque, claro, es menos duro señalar pa’fuera que mirar pa’dentro y echarle huevos para sanar. Pues déjame que te dé una mala noticia: tus pa’dentros no son de nadie más que tuyos. Y en tus manos está hacer por curarlos o por romperlos aún más. Y ¿te acuerdas del libro de instrucciones que no traemos? Pues bien, es bidireccional: no tienes ni puta idea de lo que pasa en los pa’dentros del otro, así que deja de darle por culo, joder. De la misma manera, el otro no sabe lo que pasa en los tuyos. ¿OK?
¿Está claro hasta aquí?

¿Te has parado a pensar que B, ante tu situación chunga, quizá se siente doblemente mal?
Por ti + Porque no sabe qué puede hacer para ayudarte
Y ese peso puede ser tan asfixiante para B, que para no asfixiarte a ti también, se aparta.
Bien.
Lo has hecho muy bien, A. Puedes descansar y tomarte unas aceitunas con una caña.
👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻
Ahora te toca a ti, B 🫵🏻
Igual no tienes que hacer nada
Igual no puedes hacer nada
Igual la cagas más si te apartas callado como un desgraciado
Igual es el momento de que tú también mires a tus pa’dentros para saber de verdad cuánto te importa A:

Ya, no sabes qué hacer ni qué decir. Y es normal. ¿Acaso alguien lo sabe?
¿Y si no dices nada?
¿Y si te quitas de la cabeza esa idea de “es que no quiero molestar”?
¿Qué nos ha llevado a pensar que preguntar “cómo estás” pueda ser molesto?
B - “Es que te escribirá tanta gente, que…”
A - ¿Y tú qué sabes quién me escribe a mí?
B - “Es que igual te pregunto “cómo estás” y te molesto más”
A - ¿Qué me estás contando?
Volvamos un momento aquí:

Y vamos un poco más allá:
A te importa, te gustaría que sepa que estás ahí, pero no quieres preguntar cómo está por si acaso la respuesta es MAL. Y si se te muere, ¿verdad? ¿Y si te pide ayuda? Menudo marrón a gestionar. No, no, no no. De marrones nada, que bastante tienes con los tuyos. Vale. Pues igual es que A no te importa tanto. Y no pasa nada, no nos tiene que importar todo el mundo. Lo mismo A te importaba cuando estaba bien porque podías sacarle algo de partido. Pero ahora, tal y como está, ya no te importa. Pues perfecto, ¡chao!
Pongamos que A sí te importa. De verdad y de corazón con todas las consecuencias. Pero no te atreves a preguntar por si la respuesta es mal y no sabes muy bien cómo gestionar esto. Vale, pues no preguntes. Pero hazte ver. Aunque sea un poco. Date cuenta de que hoy en día tienes mil y una herramientas para entablar contacto. Aunque sea un emoji de 💩, pero que diga, con sinceridad: estoy aquí por si me necesitas. Será por emojis, ¿cuántos hay? ¿mil? por lo menos… ¿Qué pasa, que no te decides de tantos que hay? Vamos, no me jodas. Vuelve a hacer el test y, si A no te importa, sí que es mejor que no molestes. Y no pasa nada, te lo prometo. Recuerda:

Si resulta, querido B, que A sí que te importa, déjame que te cuente algo:
He sido A y he sido B y en ambos casos he hecho lo que buenamente he podido, como tú. Y la he cagao, como tú. A lo mejor hay As que se han sentido un poco mejor porque sabían que, como B, estaba ahí. Y al revés. Y como A, he tenido Bs de todo tipo. Y la vida sigue. Y después de alguna que otra putada siento la gran bendición y el milagro de haber mirado mis pa’dentros mucho. Mucho. Y lo sigo haciendo. Y duele y jode y escuece y pincha y corta. Pero, nada, ahí sigo. Y te lo recomiendo.
Como A, conservo en lo más profundo de mi corazón especialmente a tres Bs: Blanca, Celia y mi hermana.
Celia me enseñó el gran regalo que es que tu B te pregunte:
"¿hay algo que yo pueda hacer por ti?" Independientemente de cuál sea la respuesta.
Lo mismo que mi hermana, que es muy dada a ser honesta, directa y dejarse de chorradas, me dice:
"¿qué necesitas?" Asi, tal cual, sin tocar más los cojones.
Y de Blanca, un día recibí EL mensaje. Ese mensaje que no pregunta, que no incordia, que no molesta, que no invade. Y, sin embargo, envuelve y abraza. Y sostiene. Sin más. Y no sé si te haces una idea de lo mucho que mola eso. Sin más:
“te abrazo fuerte, amiga”
No sé a ti, pero en los tres casos el corazón se me fue llenandito de amor, de calor, de calma y curé de golpe un montón de células de mi cuerpo.
“te abrazo fuerte, amiga”
Sobre todo, porque en los tres casos sé que el mensaje rebosaba sinceridad.
- Si eres B y rebosas sinceridad y vas a hacerlo con verdad y desde el corazón, ahí lo tienes. Puedes usarlos.
- Si no te salen de verdad y desde el corazón, usa las redes sociales y di cualquier cosa, que además ahí te ve todo el mundo.
- Si tienes dudas, vuelve al esquema:

Y ojo, que ni el Puig, ni el Robbins ni mucho menos yo somos tus gurús. Yo no estoy aquí para enseñarle nada a nadie. Si acaso, para seguir aprendiendo, que falta me hace. Estoy en prácticas de mí misma.
Y si después de todo esto, no sabes muy bien qué haces aquí, ve a la primera entrada de este blog y sal de dudas.
Seas A. Seas B. Seas quien seas.

A Celia, a Blanca, a mi hermana, a todos mis Bs de corazón: os abrazo fuerte*







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