INTENSA Y EXTENSA
¿Por qué dejé de escribir en el blog?
Una vez más, me alegra que me hagas esa pregunta. Como habrás leído en entradas anteriores, tengo cierta facilidad para aburrirme de mí misma (no te quiero ni contar del resto... pero eso no nos ocupa hoy). También sabes que estos años de atrás han sido un camino de rosas envenenadas y con unas espinas tan gigantes y tan hijaputas que me han hecho jirones el alma y los entresijos. Por suerte, curo bien las heridas y, aun con el cuerpo y las emociones llenos de cicatrices, yo tiro pa'lante.
Estaba bastante hastiada de este agotamiento al que me han empujado - así, como quien no quiere la cosa-, entre otros, el cáncer, hacienda y mi ex. Y sé, de hace mucho tiempo, que el sentido del humor es uno de mis grandes valores y fortalezas.
Después de enterarme que tras el segundo tumor tampoco la iba a palmar, la Susana que es capaz de encarnar la risa sin desprenderse de la realidad, se vio lo suficientemente a salvo como para salir de su escondrijo y mi forma de escribir empezó a soltar chorritos de humor (negro, en la mayoría de las ocasiones, pero HUMOR al fin y al cabo).
Abrí este blog con la energía y las ganas de una adolescente y tengo cuadernos y más cuadernos con textos que bien merecen ser publicados.
Pero ahí está el problema: quiero contar tantas cosas, recuperar tantos de esos escritos, y la coach que vive dentro de mí pelea por tanta atención... que me hago un lío, mezclo ideas, el humor se me ajoga (con "j", del verbo ajogar) y escribo tanto y tan denso que parezco un gurú moderno de esos que te mandan emails interminables para que te gastes los cuartos en su curso transformador.
Y me vuelvo como ellos: INTENSA y EXTENSA.
Y está bien, de no ser por el pequeño detalle de que a mí, lo que me pide el cuerpo en esta nueva vida, en la que ya no reinan ni el cáncer, ni hacienda, ni mi ex, es ser todo lo contrario:
LIGERA Y BREVE
Frívola,
cómica,
payasa,
insustancial,
superficial,
trivial,
y baladí.
Pero no me sale, ¡joder!
Así que me tomé un descanso, a ver si se me bajaba la intensidad.
La única intensidad que tolero actualmente es la de Oliver Laxe. Si no eres Oliver Laxe, aparta tu puta intensidad de mi camino.
Pero es que me pueden las ganas de escribir chorradas y no me rindo ante el reto de ser intrascendente, inconsistente, inconsciente e impertinente.
Así que aquí estoy otra vez.
A ver qué tal me sale.
Deseadme ligereza y frivolidad. Mucha frivolidad.

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